Declaración de México

Nosotros, las autoridades penitenciarias nacionales y representantes del quehacer penitenciario de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay, reunidas en el marco del Tercer Seminario Penitenciario Latinoamericano en la ciudad de México, los días 23 y 24 de junio de 2011, luego de haber revisado la situación penitenciaria latinoamericana y efectuado un diagnóstico que registra los retos y posibilidades de este ámbito en la región y que nos permite trazar las rutas de acción estratégica, señalamos la necesidad de avanzar en la construcción de una agenda de trabajo susceptible de cumplimiento que potencie esquemas de cooperación regional y multilateral en beneficio de los sistemas penitenciarios de América Latina y de la seguridad pública de nuestra región. Por ello:

Ratificamos el compromiso de mantener una comunicación permanente, estrecha e institucional entre nuestros países para fortalecer los procesos de interlocución, en beneficio de la actualización operativa de los centros penitenciarios que administramos.

Coincidimos en que América Latina se encuentra inmersa en un gran proceso de reforma penitenciaria, a la cual es necesario imprimirle una visión de alcance regional, pues tenemos retos comunes y buscamos los mismos objetivos: establecer sistemas penitenciarios que sean eficaces y humanos, para contribuir a la seguridad de nuestras sociedades y a procurar la reinserción positiva de nuestros liberados.

Insistimos en promover sistemas de observación y clasificación objetivos que permitan generar datos fiables sobre las características de la población interna y promover, al tiempo, esquemas diferenciados y progresivos de atención según se requiera.

Convenimos en señalar que es necesario el intercambio de información sobre la población penitenciaria, las características y alcances de la infraestructura para la reclusión y la reinserción, que nos permitan avanzar en la definición de estrategias para mejorar la operación de nuestros centros de reclusión y promover, con datos objetivos, la evaluación de los resultados de nuestra labor.

Afirmamos nuestra colaboración para generar un catálogo de buenas prácticas en materia de seguridad, vigilancia y control de los centros penitenciarios, así como tratamientos para la reinserción del interno y diseños arquitectónicos, en beneficio de la protección y servicio a la sociedad, el cuidado del personal penitenciario, así como de la población penitenciaria y para garantizar la efectividad de nuestros programas en apego a los derechos humanos.

Reconocemos que la creación de más y mejor infraestructura penitenciaria es necesaria para resolver la sobrepoblación penitenciaria que, en la región, supera el 35%, cuando la media internacional es de 21%, pero también es necesario aplicar medidas alternativas que despresuricen los espacios penitenciarios.

Constatamos que la prisión preventiva, que en algunos países de la región puede alcanzar hasta el 70% de la población interna, constituye un factor disruptivo de la operación penitenciaria; de ahí la importancia de promover sistemas alternativos a la prisión y sustitutivos de pena, para que la privación de la libertad por delito cometido sea utilizada para sancionar únicamente a quienes cometieron delitos graves. Animamos también a las autoridades judiciales a desarrollar procedimientos que agilicen la administración de justicia.

Ratificamos que sólo a través de la formación especializada en materia penitenciaria de nuestro personal y de servicios profesionales de carrera, podrá revalorarse nuestra función y asegurarse los procesos de cambio de nuestras reformas penitenciarias.

Afirmamos que el sistema penitenciario requiere de la participación de organizaciones públicas de los distintos ámbitos de gobierno de cada país, así como entidades privadas y organizaciones no gubernamentales, nacionales e internacionales, para lograr que los procesos de reinserción reduzcan la reincidencia delictiva.

Por ello, los representantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay en este Tercer Seminario Penitenciario Latinoamericano convenimos en:

Formalizar procesos de cooperación bilaterales y multilaterales entre los países latinoamericanos y promover la presencia de un mayor número de países en las ediciones subsecuentes de este Seminario. En tal sentido, en el seno de este III Seminario se crea el Capítulo Latinoamericano de la Asociación de Prisiones y Correccionales (ICPA-LA) y se establece que en el año 2012, el IV Seminario Penitenciario Latinoamericano se efectuará en Brasil, en el mes de junio.

Consolidar proyectos para fortalecer los procesos de interlocución que reivindiquen institucionalmente la función penitenciaria entre la ciudadanía.

Generar procesos para el intercambio y actualización periódica de datos sobre la población interna en nuestros sistemas penitenciarios, sobre la infraestructura de reclusión y reinserción y los resultados de nuestras acciones, para generar informes que permitan identificar con claridad el estado que guarda la evolución de nuestro tema en la región.

Construir una base de datos sobre buenas prácticas que recojan la experiencia de la región en todos los ámbitos del quehacer penitenciario, que incluya desde las propuestas de tratamiento diferenciadas según necesidades de los internos y protocolos de seguridad, vigilancia y control de las instalaciones, así como sistemas alternativos a la prisión y sustitutivos penales, con orientación a género. Las autoridades penitenciarias convendrán la plataforma de comunicación para el intercambio de datos.

Propiciar un encuentro entre los titulares de las escuelas, institutos y academias dedicadas a la formación y desarrollo del personal penitenciario de América Latina, para el intercambio de procesos que fortalezcan la construcción de un sistema de carrera y profesionalización de la función penitenciaria y que propicien su homologación progresiva en la región.

Fortalecer los procesos de interacción, coordinación y comunicación entre las autoridades penitenciarias latinoamericanas, las instancias académicas y no gubernamentales dedicadas al tema, para difundir la visión, acciones, propuestas y resultados de nuestra labor e integrarlas, a su vez, a los procesos de evaluación de los programas que llevamos a cabo y animar la cooperación regional e internacional en proyectos conjuntos.

México, Distrito Federal, 24 de junio de 2011.